martes, 18 de septiembre de 2007

Ver, mirar, observar, contemplar.

Como todo en esta vida aprender a observar es cuestión de entrenamiento. Empezamos por ver, por percibir los objetos mediante la acción de la luz y, ante la necesidad, aprendemos a mirar o dirigir la vista hacia determinadas cosas o personas que buscamos, necesitamos o nos llaman la atención. Pero lo que es mirar, en su acepción curiosa, miramos más bien poco. Detenerse en la observación es algo que se considera, muchas veces, una pérdida de tiempo y, algunas, un acto de mala educación, sobretodo si se observa a otros seres humanos. En cuanto alguien se siente observado generalmente se pone a la defensiva, hay quien incluso adopta una actitud agresiva; una mirada atenta se percibe como un ataque o como si estuviera siendo juzgado, y son pocos los que se plantean o llegan a interpretar simple curiosidad en la mirada del otro.

Mi amigo Roger Colom es un mirón. Lo observa y lo contempla todo o casi todo, o lo que es lo mismo: examina atentamente y piensa, medita, reflexiona lo que ve con atención y cuidado, lo que le lleva a imaginar diferentes interpretaciones de una misma cosa y, por ende, preguntarse constantemente el qué, el cómo y el por qué de gran parte de lo que ve. En "Sorpresas y hallazgos", una de las secciones de Paseante Extranjero, encontrarán un ejemplo de lo que les comento, aunque hay muchos más en cualquiera de los apartados de Buenos Aires Ideal. Para empezar, les recomiendo "Avistamientos" y "Edificios".

Por mi parte le agradezco su curiosidad y el hecho de que todos estos años trabajando juntos me haya obligado, directa e indirectamente, a entrenarme a diario en la mirada, la observación y la contemplación; tal vez para seguir aprendiendo, o puede que, sencillamente, para divertirme con los pequeños descubrimientos.

3 comentarios:

Roger Colom dijo...

Gemma, agradezco los enlaces, pero ¿tenías que delatarme? Just kidding!

Es extraño que menciones este aspecto de mi personalidad, que a mí siempre me parece incompleto y necesitado de más entrenamiento.

En cuanto a que la gente se ponga agresiva cuando se da cuenta de que la observas, no siempre es así; a veces se piensan que tu interés es sexual (y podría bien serlo). Creo que muchas personas sufren una pequeña decepción cuando, si llegan a hablar conmigo, se enteran de que mi mirada era de pura curiosidad. Bueno, y también nos servía bastante cuando hacíamos teatro juntos, ¿no?

besos

Diego Fernando dijo...

Gracias Por lo Que Hicistes En Este Blog Me Ayudo Para Una Tarea y Ademas Estaba Interesante.
Gracias.
Saludos
:)

gemma peris dijo...

De nada Diego. Gracias a ti por tu visita y por el comentario, las puertas del blog siguen abiertas para cuando quieras volver.

Saludos,

gp